Guillermo Thorndike y el ‘Chino’ Domínguez evocaron, en un último encuentro, el asesinato de ocho periodistas y su guía, el 26 de enero de 1983, en el caserío ayacuchano de Uchuraccay. Recuérdenlos, hombres de prensa, en su día.

La tarde del 27 de marzo del 2008, se reunieron en un pub miraflorino tres periodistas de viejo cuño, Guillermo Thorndike, Manuel Jesús Orbegozo y Carlos ‘Chino’ Domínguez, con una nueva hornada de reporteros. La reunión estuvo despojada de los acartonamientos escolásticos y más bien se convirtió en una amena tertulia de casi cinco horas, en la que los veteranos hombres de prensa transmitieron sus experiencias como una cátedra involuntaria.
Al conmemorarse el 1 de octubre el Día del Periodista, publicamos un extracto del libro que compendió esta tertulia y que próximamente estará en librerías. Este es el testimonio de Guillermo Thorndike en torno a los asesinatos de ocho periodistas y su guía, perpetrados el 26 de enero de 1983, en el caserío ayacuchano de Uchuraccay, en medio de la guerra terrorista que desató Sendero Luminoso.
Los reporteros ultimados fueron Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez y Félix Gavilán de El Diario de Marka; Jorge Luis Mendívil y Willy Retto de El Observador; Jorge Sedano de La República, Amador García de la revista Oiga y Octavio Infante del diario Noticias de Ayacucho. Este es el testimonio que Thorndike dio aquella tarde de marzo, sin poner ni quitar nada.
– Periodista 1: ¿Cómo vivió usted la época del terrorismo?
– Guillermo Thorndike: Si me hablas de terrorismo, lo único de lo que te puedo hablar y voy a acordarme es de Uchuraccay. Para mí no existe otra cosa en lo que es el terrorismo que Uchuraccay. Uchuraccay no fue Sendero. Uchuraccay no fueron campesinos. Uchuraccay fue los ‘Sinchis’. Punto. ¿Por qué? Porque había 300 periodistas en Ayacucho, metiéndose por todos lados y entorpeciendo las cosas. Después de Uchuraccay no quedó nadie.

– Periodista 2: Era una forma de decirles: ¡Fuera!
– Guillermo Thorndike: No, no, no… Después de Uchuraccay no quedó nadie. No había forma de decirles fuera. Se fue todo el mundo porque se cagaban de miedo, porque a la hora que tú ves cómo estaban los cadáveres, nadie quiere ser cadáver de esa manera. Pero, este… El ‘Chino’ (Domínguez), el ‘Chino’ lavó los cadáveres… Él fue el que los preparó para que pudieran ser metidos en los ataúdes. Él y Pepe Olaya. Y alguien más… había uno más de Ayacucho ¿no?
– ‘Chino’ Domínguez: Sí…
– Guillermo Thorndike: Tres. Ellos se encargaron de lavar y de limpiar los ocho cadáveres…
– ‘Chino’ Domínguez: Y el caso, Guillermo, del chico que trabajaba en Marka, que hubo que romperle la pierna porque no entraba en el cajón…
– Periodista 3: ¿Hubo que romperle la pierna porque no entraba en el cajón?
– ‘Chino’ Domínguez: Sí…
– Guillermo Thorndike: ¿Cómo se llamaba?
– ‘Chino’ Domínguez: De la Piniella
– Guillermo Thorndike: De la Piniella… Medía como un metro noventa y cinco…
– Periodista 4: ¿Y todas esas vivencias, por ejemplo, los ha marcado de una forma que los ha eliminado como personas?
– Guillermo Thorndike: No, al contrario. Me ha enriquecido, en el sentido de que me ha permitido ver las cosas como son y como a veces no las puedo explicar. Hay cosas que directamente son tan tremendas que no se las puedo comunicar a la gente. Porque no me las creen.
