Se debate si el periodismo debe ser considerado una profesión con un fuerte componente vocacional o ‘religioso’, en el sentido de su entrega, búsqueda de la verdad y defensa de la sociedad.

Por: Dante Alva Alva, presidente del Círculo de Cronistas parlamentarios del Perú
El primero de octubre se conmemoraron los 73 años de la institucionalización oficial del Día del Periodista en el Perú, una fecha histórica establecida en 1953 mediante el Decreto Supremo N° 2521. Esta emblemática fecha recuerda la histórica aparición del Diario de Lima en 1790, fundado por Jaime Bausate y Meza, el cual fue el primer diario de publicación regular en el país.
El decreto supremo que instituyó el Día del Periodista fue expedido en 1953 por el gobierno del general Manuel Apolinario Odría, y cobró fuerza de ley el 19 de enero de 1989, durante el primer gobierno del presidente Alan García Pérez con la promulgación de la Ley N° 5001, publicada en el Diario Oficial El Peruano. Más allá de las celebraciones, este aniversario constituye un llamado urgente a la reflexión nacional sobre la protección a los comunicadores, quienes ejercen una carrera donde frecuentemente arriesgan sus vidas para defender la verdad y la libertad de expresión.
Este hito histórico no es solo una efeméride de celebración, sino un espacio urgente de reflexión sobre el rol de la prensa en la fiscalización del poder y la exigencia de un derecho fundamental para todos los ciudadanos: la seguridad ciudadana y jurídica.
El debate sobre si el periodismo debe considerarse una profesión con un fuerte componente vocacional o ‘religioso’- en el sentido de su entrega, búsqueda de la verdad y defensa de la sociedad- suele vincularse a la necesidad de proteger a los comunicadores mediante leyes eficaces. Quienes ejercen esta labor a menudo se enfrentan a graves riesgos por fiscalizar al poder, lo que justifica la demanda de marcos jurídicos que garanticen su seguridad.
Los defensores de leyes específicas sostienen que el periodismo no es solo un trabajo, sino un servicio público esencial. Proteger a los periodistas es, por extensión, proteger el derecho de la ciudadanía a estar informada.
En muchas regiones del mundo, los reporteros se enfrentan a represalias físicas, acoso digital, espionaje y asfixia financiera por investigar la corrupción o el crimen organizado.
El periodismo es catalogado como una de las carreras más arriesgadas del mundo debido a la exposición directa a conflictos sociales, corrupción y crimen organizado. Los principales frentes de riesgo para los comunicadores
Existen organismos internacionales como relatorías especiales (como la de la CIDH o la ONU) que exigen a los Estados implementar fiscalías especializadas y protocolos de seguridad para comunicadores.
El ejercicio periodístico libre es el puente entre las demandas de los pueblos y las acciones del Estado. En un contexto donde la criminalidad y la desinformación amenazan la estabilidad del país, el periodismo enfrenta grandes desafíos.
Frente a la ola de noticias falsas en redes sociales, el periodismo verificado actúa como un escudo de seguridad informativa, evitando el pánico colectivo y guiando a la ciudadanía con datos duros y contrastados.

EN MANOS DEL CONGRESO
El Congreso de la República del Perú tiene la facultad y la responsabilidad constitucional de legislar para garantizar la seguridad y la integridad de todos los ciudadanos, lo que incluye la protección de los periodistas en el ejercicio de su labor. Esta es una demanda constante por parte de diversos gremios de prensa y organizaciones de derechos humanos en el país.
Organismos internacionales señalan que proteger a la prensa es fundamental para salvaguardar la libertad de expresión y el derecho a la información de la ciudadanía.
Los defensores de estas medidas argumentan que los mecanismos actuales del Poder Ejecutivo (como los ministerios de Justicia e Interior) resultan insuficientes ante situaciones de alto riesgo o economías ilegales.
DESAFÍOS Y CONTROVERSIAS
A lo largo de las distintas legislaturas, se han presentado proyectos para la protección de periodistas y defensores de derechos humanos, pero muchos no logran el consenso necesario para su aprobación definitiva.
En contraste, gremios periodísticos han alertado en los últimos años sobre propuestas legislativas que, bajo el argumento de regular o sancionar la difamación, podrían ser utilizadas para criminalizar la investigación periodística (conocidas coloquialmente como ‘leyes mordaza’).

NACIONES UNIDAS
Han pasado 33 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente el Día Mundial de la Libertad de Prensa en diciembre de 1993 (celebrándose por primera vez en mayo de 1994).
La iniciativa nació en Windhoek, Namibia (África). Allí se firmó la histórica Declaración de Windhoek el 3 de mayo de 1991, un documento redactado por periodistas africanos que estableció los principios fundamentales para una prensa libre, pluralista e independiente.
El objetivo principal es evaluar el estado de la libertad de prensa a nivel global, defender la independencia de los medios de comunicación frente a los ataques o la censura de los gobiernos, y rendir un homenaje a los periodistas que han perdido la vida o su libertad en el ejercicio de su profesión.
INTEGRANTE DE LA ONU
El Perú es un Estado miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y, de manera específica en este ámbito, de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
La demanda de leyes que garanticen la seguridad y el libre ejercicio de la libertad de prensa sigue siendo una de las deudas históricas más urgentes en el Perú.
La situación actual para el periodismo en el país presenta un panorama complejo, dividido entre demandas de protección y alertas ante iniciativas legislativas.

Ante esta alarmante realidad, exigimos firmemente al Congreso de la República la elaboración y aprobación de una Ley Integral de Protección para Periodistas y Comunicadores Sociales.
El ejercicio periodístico en nuestro país atraviesa momentos de profunda vulnerabilidad, por lo que es imperativo marcar un hito legislativo que garantice de forma real y efectiva la seguridad de quienes buscan y difunden la verdad.
Los hombres y mujeres de prensa merecen y exigen ser protegidos contra cualquier tipo de agresión física, hostigamiento o amenaza que pretenda silenciar su labor. El periodismo no solo es un oficio; es el pilar fundamental que sostiene nuestra democracia y el derecho de la ciudadanía a estar informada.
En consecuencia, los 73 años de conmemoración del día del periodista peruano, este jueves primero de octubre, no debe limitarse a saludos protocolares. Debe ser el punto de partida para un compromiso político real que salvaguarde la integridad física de los comunicadores. Sin periodistas seguros, no hay periodismo libre; y sin periodismo libre, la democracia se extingue.
¡Por la defensa de la verdad y la vida de nuestros periodistas!
