18 de agosto de 2026

2 comentarios en «CIEGA, SORDA Y MUDA»

  1. LOS ANTECEDENTES DELINCUENCIALES DE SU FAMILIA Y DE ELLA MISMA LO CONDENAN ANTE LA VISTA Y OÍDO DE MILLONES DE PERUANOS .SERÍA PEQUEÑO ESPACIO PARA DESCRIBIR SOBRE LA HERMANA SUELTA NARCOS POR CIENTOS DE MILES DE DÓLARES PARA SOLTAR PECES GORDOS MIENTRAS QUE MILES DE BURRIERS CUNPLEN SU CONDENA.VANE SE UNIÓ A MAFIOSOS SIN CONDENA.

    1. Agradezco su comentario, pero permítame invitarlo a reflexionar con serenidad. Muchas de las afirmaciones que hoy circulan sobre la señora Benavides y su entorno —incluidas las de exasesores como Jaime Villanueva— aún no han sido corroboradas por la Fiscalía ni por los aspirantes a colaboradores eficaces. Hasta el momento, más allá del ruido mediático, los hechos siguen siendo solo dichos. Y eso no es una opinión, es una constatación.

      En un Estado de derecho, la culpabilidad no se presume, se prueba. La inocencia no se afirma por simpatía, se respeta por principio. La señora Benavides será culpable solo si un juez, en juicio oral, así lo declara. Hasta entonces, todos —sin excepción— debemos sujetarnos al principio de presunción de inocencia, que no es un tecnicismo legal, sino una garantía que protege a cualquier ciudadano frente a la arbitrariedad.

      Nadie aquí la defiende per se. Se defiende la institucionalidad, la legalidad y el debido proceso. Porque si mañana aceptamos la justicia al gusto o según el personaje, más adelante podríamos ser nosotros —o alguien que estimamos— los que suframos las consecuencias de una justicia mediática o emocional, no jurídica.

      Y, finalmente, es urgente superar la justicia selectiva. La justicia debe ser predictiva y coherente, es decir, aplicar igual para situaciones iguales. Eso es lo que sostiene el sistema anglosajón a través de la jurisprudencia. Si no defendemos esto hoy, mañana no tendremos con qué defendernos.

      Solo eso. Gracias por el espacio.

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