Barco ‘espía’ chino llega a Chile y EE.UU. anuncia construcción de base naval en Perú, en lo que podría ser el principio de una nueva Guerra Fría.

El sábado 17 de enero, el buque de investigación chino ‘Tan Suo Yi Hao’, considerado por muchos gobiernos como un buque espía, recaló en el puerto chileno de Valparaíso, mientras en el hemisferio se encendían las alarmas y la Armada de Chile empezaba a monitorear todos sus movimientos.
Este barco- que lleva el batíscafo tripulado ‘Fendouzhe’, capaz de alcanzar profundidades superiores a los 10,900 metros- fue seguido de cerca por Australia en el 2025, mientras recorría rutas de cables submarinos, infraestructura crítica para internet y comunicaciones militares.
Las autoridades chinas habían solicitado inicialmente que el ‘Tan Suo Yi Hao’ surcara el litoral chileno hasta Arica, en el límite marítimo con Perú, pero Chile redujo las estaciones oceanográficas originales de 68 a 33, limitándolas a Valparaíso y Antofagasta, a unos 770 kilómetros de Tacna.
Según el cronograma autorizado por la Armada de Chile, el buque zarpará de Valparaíso el lunes 19 de enero, hará escala en Antofagasta el 9 de febrero, continuará hacia la zona de la fosa y regresará a Valparaíso el 3 de marzo, antes de retornar a su base en el puerto de Hainan, en China.

La llegada del ‘Tan Suo Yi Hao’ se produce en un momento de tensión geopolítica en el que EE.UU. ha iniciado una ofensiva de penetración en nuestro país. El 15 de enero, el Departamento de Estado de EE.UU. aprobó una Venta Militar Extranjera al Gobierno del Perú para el Diseño y la Construcción de la Base Naval del Callao.
La Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa (DSCA por sus siglas en inglés) emitió ese mismo día la certificación requerida para notificar al Congreso de los Estados Unidos sobre esta pretendida venta.

Unos días antes, el 14 de diciembre del 2025, se publicó en el diario El Peruano la Resolución Legislativa Nº 32526, con la que el Congreso autorizó el ingreso y la permanencia en nuestro territorio, durante un año, de 15 efectivos de la Unidad de Fuerzas Especiales de los Estados Unidos con armamento de guerra.
El personal militar norteamericano fue autorizado a ingresar 14 fusiles M4 (5.56mm), 14 pistolas Glock o M17 (9mm), 2 ametralladoras M249 (5.56mm), 2 ametralladoras M240 (7.62mm), 2 lanzagranadas M320 (40mm), 2 morteros (60mm), 2 fusiles francotirador XM2010 (7.62mm), 2 fusiles francotirador M110 SAS (7.62), 2 fusiles francotirador M22 (multi), 4 fusiles SCAR (7.62mm) y 2 escopetas (12 gauge).
Los militares norteamericanos tienen el objetivo- al menos en el papel- de entrenar a efectivos del Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjuntas (CIOEC), Fuerza Especial Conjunta (FEC), Fuerza de Operaciones Especiales (FOES), Grupo de Fuerzas Especiales (GRUFE), así como a la 1ra, 3ra y 6ta Brigada de Fuerzas Especiales (BRFFEE) del Ejército Peruano.
La permanencia de los militares estadounidenses en nuestros predios ha activado algunas alertas, sobre todo porque coincide con la cantada decisión del gobierno de Donald Trump (79) de corporizarse en América Latina.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, dejó sentada el domingo 4 de enero la decisión del gobierno de Donald Trump (79) de corporizarse en América Latina. ‘Este es nuestro hemisferio y el presidente Trump no permitirá amenazas a nuestra seguridad’, manifestó.
