Por: Octavio Huachani

Si bien la corrupción en el Perú tiene vieja data, también es cierto que jamás en nuestra historia se había hecho tan evidente, ‘tan conchuda’ y que, a pesar de ello, continúa enseñoreada en todas las instituciones tutelares de nuestro país.
Ya no es necesario cuidarse de los audios o fotografías comprometedoras. Ahora, los corruptos actúan con total desfachatez. Justicia, equidad y respeto, son palabras que ellos han eliminado de sus abecedarios (decir diccionarios es demasiado).
Y en esta tarea denigratoria están incluidos todos los miembros del Ejecutivo, la mayoría de parlamentarios y también no pocos de los que supuestamente están encargados de administrar la justicia.
En pocas palabras: impunidad total. Como la mafia siciliana, han formado ‘familias’ y se tratan como ‘hermanos’ y se protegen entre ellos. Ellos son los que han secuestrado nuestra libertad de protestar y también de elegir a otras personas en las próximas elecciones.
Párrafo aparte merecen los medios de comunicación que han claudicado en su tarea fiscalizadora y se subastan al mejor postor. Ahora, si alguien desea encontrar la verdad de los hechos o una noticia que desentona con los diarios o la televisión, tiene que recurrir a las redes sociales.
Ahí lo dejamos.
