
En julio del 2023 se cumplirán ocho años de la sospechosa muerte de Emerson Fasabi, el empleado todo terreno del entonces presidente Ollanta Humala y la primera dama Nadine Heredia.
Gran misterio
Durante los más de tres años que han seguido a la extraña muerte de Emerson Fasabi Moscobich, ni los agentes de la Divincri-Surco, ni el fiscal a cargo del caso- Fidel Castro Chirinos, de la Décimo Quinta Fiscalía Provincial Penal de Lima- han echado luces sobre la espesa bruma que aún envuelve aquella noche-madrugada del 21 al 22 de julio del 2015, en la que el muchacho ucayalino, de apenas 27 años, murió a consecuencia de hemorragias pulmonar y/o pancreática, dentro del cuarto ‘D’ del N.º 100 de la calle Fernando Castrat, a escasos 50 metros de la residencia de los Humala-Heredia, cuando usaba un polo blanco con el nombre de ‘Ollanta’ estampado en el pecho, como marcando en piedra la identidad de su empleador.

Lo más cerca que se ha llegado de la verdad puede estar contenido en el Informe Final de la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República (moción de orden del día N° 2331) que tras una investigación de nueve meses determinó que el deceso del ex cabo EP fue de ‘tipo homicida’ y que obedeció a la ingesta de una ‘sustancia tóxica’ no detectada por el screening del laboratorio del Instituto de Medicina Legal, lo que echa por tierra las conclusiones del Informe Pericial de Necropsia N° 002515-2015, en el sentido de que Fasabi Moscobich murió por una pancreatitis hemorrágica que tuvo como agente causante al etanol, aun cuando la cantidad encontrada en el cuerpo sin vida (0.29 gr 0/00) fue mínima.

Antes de ese informe, más allá de los dos médicos que realizaron la necropsia- Raúl Walter Mostajo Merino (Colegio Médico Nº 31817) y Jorge Hipólito Vilcapaza Atamari (Colegio Médico Nº 37954)- muy pocos eran los que creían que el exempleado de los Humala-Heredia murió a consecuencia de una pancreatitis aguda, pues esa dolencia- que no es considerada causa de muerte súbita- tiene un cortejo de dolor intenso que debió obligarlo a pedir ayuda a los dueños de casa, a sus vecinos o a los mismos miembros del resguardo presidencial, repartidos entonces por toda la cuadra.
Ahora se sabe que el propio médico Mostajo Merino reconoció ante la comisión congresal- dos años y dos meses después de los hechos- que se trató de una ‘muerte extraña’ que pudo haber sido causada por ‘otras sustancias’ asociadas al alcohol que no fueron detectadas por los laboratorios de la Morgue. Para aumentar el misterio, el médico dijo en la Sesión Extraordinaria del 11 de octubre del 2017 que, definitivamente, no se trató de una muerte natural, porque de haberlo sido la conclusión hubiese apuntado a un agente patológico. ¿Por qué entonces la Policía no siguió el caso? ¿Por qué la Fiscalía archivó la investigación el 30 de mayo del 2016?

Pero si bien el Informe Final de la Comisión de Fiscalización del Congreso rasguña la verdad al establecer que la muerte de Fasabi fue de ‘tipo homicida’ y que obedeció a la ingesta de una ‘sustancia tóxica’, nada dice de la persona o personas que habrían suministrado el veneno al ex cabo EP, ni de la persona o personas que pudieron haber ordenado el aparente asesinato. Sus cuatro primeras recomendaciones tienen que ver con el hecho de remitir el documento congresal a la Fiscalía de la Nación para que se pronuncie por los delitos de encubrimiento real, obstrucción a la justicia, falsedad genérica y asociación ilícita, atribuidos al ex presidente Ollanta Humala, a sus choferes, ministros, asesores, policías y médicos legistas. La quinta recomendación plantea que estas personas sean incorporadas a la investigación penal que tiene en trámite- durante más de tres años ya- la Décimo Quinta Fiscalía Provincial Penal de Lima contra Nadine Heredia y Hermógenes Pérez Mego por el homicidio de Emerson Fasabi (Carpeta Fiscal N.º 303-2015).
Tan poco diligentes fueron las pesquisas anteriores a esta investigación congresal que no se sabe siquiera lo que hizo Fasabi entre la tarde-noche del martes 21 de julio y el amanecer del miércoles 22, rango de tiempo en el que el muchacho ucayalino fue aparentemente asesinado, pues el Informe Pericial de Necropsia N° 002515-2015 fija la hora de muerte entre las 6:00 de la tarde y las 9:00 de la noche del 21 de julio, en tanto que el Informe Médico Pericial del Congreso la ubica entre las 9:00 de la noche del 21 de julio y la 3:00 de la madrugada del día 22. Ese lapso resulta fundamental para saber lo que ocurrió con el licenciado del Ejército, sobre todo porque el martes 20, unas horas antes de su deceso, no se presentó a trabajar como de costumbre a la casa de los Humala-Heredia y a nadie se le ocurrió cruzar la calle y preguntar por él.
No existe tampoco la certeza de que el cadáver sepultado a flor de tierra en un cementerio del apartado caserío de Tahuanía sea en verdad el del ex cabo EP, pues aparte de que fue trasladado 600 kilómetros por aire, río y tierra por dos choferes palaciegos- Juan José Peñafiel Reyes y Oswaldo Sabino Otiniano Villaca- se pagó 1,400 soles a una funeraria dada de baja en el año 2000 con la finalidad de que preparara el cuerpo para el largo traslado, es decir que lo cargara de formol para retrasar su descomposición. Así y todo, se ha negado la exhumación de sus restos.

La muerte de Emerson Fasabi se produjo en unos días de zozobra política para Ollanta Humala y Nadine Heredia, pues- aunque se mantuvo en reserva al ojo público- ya se había descubierto en el interior de la residencia el robo de las agendas, los documentos originales y las fotografías que habían sido entregados, clandestinamente, en la primera quincena de junio del 2015, a periodistas del programa Panorama.
El licenciado del Ejército no percibió la sombra de la muerte proyectándose sobre él, por lo menos no tan cerca. De otro modo, no habría planificado para esas Fiestas Patrias una parrillada en la casa de unos parientes de su mejor amigo, Julio Montalvo, en Villa El Salvador, a la que-obviamente- nunca llegó. Tampoco se hubiera comprometido a cancelar un préstamo que pidió a la esposa de su amigo, por esos mismos días, simplemente porque la pareja que gastó 9 mil dólares en un viaje a la Riviera Maya no le pagó a tiempo sus 400 soles de sueldo quincenal. Lo que sí parece haber intuido Fasabi era que esa primera cuadra de la calle Fernando Castrat se había convertido en un campo minado, pues a la misma señora del préstamo le dijo unas horas antes de morir que tenía problemas serios con el Presidente y que en unos 15 días dejaría su trabajo.
Esto mismo le dijo a un amigo, otro licenciado del Ejército que no ha sido interrogado por nadie, a quien le pidió en tono nervioso, sólo dos días antes de su deceso, que le guardara ‘unos libros’ que él, por inconfesables razones, no podía mantener en su cuarto. Este testimonio inédito llegó cuando estábamos a punto de terminar el libro y obviamente postergó su edición, pues vinculaba directamente a Emerson con las agendas de Nadine Heredia. Este personaje- cuyo nombre mantendremos en estricta reserva, a pedido suyo- relató haberse reunido con Fasabi Moscobich en la noche del lunes 20 de julio en la zona de Ciudad, en San Juan de Miraflores, donde tomaron un caldo de cabeza de cordero, uno de los platos preferidos del guardián de la calle Castrat.
En aquella reunión, el amigo de Fasabi le preguntó por qué no guardaba los susodichos ‘libros’ en su propia habitación, a lo que contestó que era imposible porque el entonces chofer presidencial Oswaldo Sabino Otiniano Villaca entraba y cogía sus cosas sin permiso. Esto resulta extraño, pues en teoría ‘Waldo’ ya había dejado de vivir en el Nº 100 de la calle Castrat hacía varios meses, una vez que embarazó a una de las empleadas domésticas de los Humala-Heredia. El personaje- que dijo conocer a Emerson de varios años- relató que el muchacho comió la cabeza de cordero sin dar muestra de que le faltaba el diente frontal.

¿Tuvo que ver Emerson Fasabi con el robo de las agendas? El Informe Final de la Comisión de Fiscalización lo toma como posibilidad desde el inicio (Capítulo I-Aspectos Generales-Antecedentes de la Investigación) y en su segunda conclusión lo da casi por descontado, al señalar que el móvil de la muerte del ex cabo EP habría sido evitar que las libretas originales fueran de conocimiento del Ministerio Público. Esto fermenta los testimonios de una veintena de personas entrevistadas en reserva para este libro, en el sentido de que el muchacho fue quien sacó sistemáticamente los documentos del interior de la residencia signada con los N°s 177-183-195 de la calle Castrat, en complicidad con personal de adentro, posiblemente el ama de llaves Micheline Vargas León y la doméstica Luz Any Monteza Rimarachín, quienes renunciaron súbitamente a sus puestos el 24 de diciembre del 2014- la misma noche de Navidad- casi siete meses antes de que a él lo encontraran muerto.
Algunos otros hechos documentados abonan en este sentido, por ejemplo, que Micheline Vargas- la única con acceso irrestricto a todas las áreas de la casa, incluso los dormitorios y oficinas- haya sido denunciada ante el Ministerio Público por Nadine Heredia, en agosto del 2015- menos de un mes después de la muerte de Fasabi- junto al ex congresista nacionalista Álvaro Gutiérrez, precisamente por el hurto de las libretas, en una acusación que alcanzaba de relancina a otras dos mucamas: Adela Calle Sánchez y Luz Any Monteza Rimarachín. También que esta última doméstica haya sido llevada a la fuerza por agentes de Seguridad del Estado a Palacio de Gobierno para que hable con la entonces pareja presidencial sobre la pérdida de las agendas, como dejó constancia Miguel Llanos Carrillo en varios audios que grabó clandestinamente el miércoles 9 de septiembre del 2015 en el curso de una reunión con Micheline y Any en un cafetín de ubicación indefinida.
Aumenta el misterio el hecho de que a la madre de Luz Any Monteza, Elma Grimanez Rimarachín Altamirano, Emerson le enviara, el 3 de enero del 2014, un extraño telegiro por 2,000 soles a la localidad de Chota, en Cajamarca, como evidencia un voucher original que fue devuelto a la familia del muerto por agentes de la Divincri-Surco, porque consideraron que no tenían ningún valor incriminatorio. Es más, en el cuarto de Emerson se hallaron muchos otros documentos que debían obrar solo en poder de Ollanta Humala o de su mujer, como copias de DNI, brevetes y recibos por honorarios profesionales de los choferes palaciegos, así como sobres de manila, entre ellos uno que correspondería a Hermógenes Pérez Mego.
Pero si bien el deceso súbito de Fasabi está desaguando en un cantado homicidio, la sustracción de las agendas- que no serían cuatro, sino seis o siete- pondría en evidencia una conjura política montada contra los Humala-Heredia que fue calculada al milímetro con varios meses de anticipación y que sembró ‘agentes’ en su entorno más cercano, posiblemente las domésticas, y captó en el camino a otros, como podría haber ocurrido con el empleado presidencial. ¿Fue la muerte de Emerson Fasabi una respuesta desmedida a esta acción? Hay hechos eslabonados que podrían estar apuntando desesperadamente en esa dirección, como el consignado en el Dictamen Pericial N° 1477-2015, en el que la suboficial PNP Carmen Angélica Muñante Palomino, perito en investigación de escena criminal, menciona que el ‘escenario primigenio’ había sido manipulado, es decir que el cuarto en el que fue hallado muerto el muchacho fue revisado al milímetro por alguien antes de que llegue la Policía.
El caso, lejos de encallar, parece hundirse en nuevas oquedades. Pocos meses después de su entierro, los familiares de Fasabi Moscobich fueron informados en Tahuanía de que tres forasteros de porte militar estaban indagando en caseríos adyacentes por el lugar de la sepultura. La parentela entonces tuvo que montar guardia en la rústica tumba y retirar la cruz con su nombre que armaron con dos maderos de una embarcación zozobrada en el río Ucayali. El sepulcro del ex cabo EP hoy sólo puede ser reconocido por cuatro botellas de cerveza incrustadas boca abajo.

A unos días de cumplirse dos años de la misteriosa muerte de Emerson Fasabi- el 14 de julio del 2017- el juez Richard Concepción Carhuancho dictó 18 meses de prisión preventiva contra Ollanta Humala y Nadine Heredia, por un caso distinto- lavado de activos en el financiamiento de la campaña nacionalista del 2006 y el 2011- pero en el que ha tenido un papel determinante el contenido de las agendas. Las redes sociales estuvieron a punto de elevar al panteón de los héroes al ex cabo EP al que se le adjudica la salida de las libretas.
En esta tramoya macabra asoma un hecho singular al que pocos han prestado atención pero que podría terminar desenredando el ovillo de este extraño deceso: la remodelación interior de la residencia presidencial en el último trecho del 2014, en lo que corresponde a los lotes N°s 177-183-195 de la calle Castrat, en cuyas obras Emerson Fasabi fue empleado para sacar a la calle el desmonte en bolsas de cemento. De aquella remodelación parecen proceder las fotografías entregadas a Panorama, en las que se ven las remozadas instalaciones interiores, el lujoso mobiliario con el que fue decorado, los walking clósets cargados de finos trajes e incluso prendas con las exclusivas marcas expuestas, dejando constancia expresa de los lujos en los que nadaba entonces la pareja presidencial. Esos trabajos habrían concluido unos días antes de que las domésticas Micheline Vargas, Luz Any Monteza y Adela Calle renunciaran a sus cargos y pusieran pies en polvorosa. (Continuará)
