SE VIENE LA CENSURA

Es lamentable la chanchada que le hicieron a Hernando de Soto. Utilizaron su nombramiento como primer ministro para distraer a la opinión pública y tranquilizar a la derecha, mientras los titiriteros que manejan al presidente José María Balcázar, escogían a los verdaderos ministros, en la repartija del botín en que se ha convertido el Estado peruano para la clase política de turno. Le faltó malicia y minutos en canchas de tierra a Hernando de Soto, para intuir a la primera que lo estaban usando como figura distractora. Los políticos, ajenos al poder encubierto de turno, subestiman la astucia criminal que hay detrás de toda esta mafia política que ostenta el poder detrás del poder. Su credo son los miles de millones de soles que mueve el Estado y su objetivo es lograr la impunidad de sus actos.
De Soto, parece que ya lo entendió. El economista denunció que el gobierno del presidente José María Balcázar ha sido ‘secuestrado’ por grupos de políticos y lobistas, tras la fallida juramentación de un Gabinete que, según afirma, buscaba restaurar la corrupción y el reparto de cuotas.
Hernando de Soto se pronunció sobre su frustrado nombramiento como presidente del Consejo de Ministros en sus redes sociales, en las que afirmó que lo sucedido representa ‘la restauración en el poder de grupos de políticos y lobistas que están desaprobados por 9 de cada 10 peruanos’, no es la restauración, es el fortalecimiento de la mafia política en las entrañas del Estado.
Advirtió que el país ha sufrido una recaída institucional donde el poder se reparte entre 19 ministros que no son responsables ante el electorado y denunció que los mismos políticos que no quieren identificar a los criminales que matan y extorsionan a los ciudadanos pretenden perpetuarse en el cargo, utilizando como pretexto tecnicismos y tradiciones jurídicas para girar cheques en blanco sin consultar a la población.
Lo que se debe entender es que la fragmentación política actual no es un accidente, sino una herramienta de confusión pensada que imposibilita el control ciudadano sobre sus gobernantes. El problema central no es la capacidad de elección de los peruanos, sino que la clase política ha secuestrado el concepto de democracia para actuar con impunidad técnica.
Asimismo, vincula directamente esta crisis política con la inseguridad ciudadana, señalando que las autoridades actuales han fallado deliberadamente en identificar a los criminales y prófugos que hoy atentan contra transportistas, mineros y empresarios.

De Soto reveló que, a pesar de haber recibido inicialmente la promesa de total libertad para conformar su equipo, se encontró con una fuerte resistencia al intentar realizar cambios en cuadros que consideraba vinculados a cuotas partidarias, específicamente mencionando influencias de sectores cerronistas y del partido Alianza para el Progreso.
De acuerdo a De Soto, la ruptura definitiva se produjo cuando el economista exigió cambios ministeriales que el presidente Balcázar se negó a ejecutar. Para el economista, esta negativa representó el fracaso de una evaluación ética y política que el jefe de Estado no pudo superar para garantizar una gestión independiente de los intereses de las cúpulas partidarias.
‘Cuando lo sometí a la prueba de fuego, que es cambiar a los ministros, pues no pasó la prueba’, sentenció Hernando de Soto. Inocente, no se daba cuenta que se trataba de una mecida.
Pero como no hay derrota sin revancha, Hernando de Soto se estaría sumando (con su testimonio como argumento) a una convocatoria política para censurar al gabinete de su serrucho, la señora primera ministra Denisse Miralles.
El Ejecutivo tiene un plazo de 30 días para presentar al gabinete en el Pleno del Congreso y solicitar el voto de confianza. Rafael Bernardo López Aliaga se las tiene jurada y Renovación Popular ya está moviendo sus fichas. Si hay consenso en las bancadas opositoras al gobierno, podrían bajarle el dedo a este flamante gabinete y negarle la confianza. Si es así, los titiriteros del presidente Balcázar tendrían que recomponerlo. Esta vez ya la treta utilizada con De Soto, no la van a poder repetir. Una vez nomás capan al chancho.
