Chantal, la otra hija del ex presidente, no ha querido verlo desde que fue internado en el presidio de Ate, en abril del 2023.

Zaraí Jezabel Toledo Orozco (39) visitó en febrero último a su padre, el ex presidente Alejandro Celestino Toledo Manrique (81), en su celda del penal de Barbadillo, en Ate, según revelaron fuentes penitenciarias a OFF THE RECORD.
La información fue confirmada por el hermano del ex mandatario, Pedro Toledo Manrique, quien dijo que el encuentro se produjo entre enero y febrero, en la misma celda en la que cumple su condena de 20 años y 6 meses de prisión por el caso Odebrecht.
Fuentes penitenciarias revelaron, en contrario, que Toledo Manrique no ha sido visitado por su hija mayor, Chantal Nathalie Toledo Karp (46), de quien se distanció a consecuencia de la manipulación registral de la residencia de Camacho.
Zaraí Toledo reside en Nueva Orleans, Luisiana, Estados Unidos, donde trabaja como investigadora posdoctoral en el Center for Inter American Policy and Research (CIPR) de la Universidad Tulane.
Toledo Manrique reconoció formalmente a Zaraí como su hija en octubre de 2002, después de haberla negado durante 14 años, en medio de un proceso judicial que fue impulsado por la madre de la menor, Lucrecia Orozco.

Fuentes penitenciarias a las que accedió OFF THE RECORD mencionaron que el encuentro entre padre e hija fue emotivo, sobre todo del lado de Alejandro Toledo, a quien se le escuchó sollozar y pedir que lo ayudara.
Las fuentes revelaron que Chantal, la hija mayor de Celestino Toledo con Eliane Karp Fernenbug (72), está totalmente alejada de sus padres, a tal punto que no pudo ocuparse del funeral de su abuela, Eva Rose Fernenbug Rottersman (99), fallecida el sábado 1 de agosto en un hospicio de Bruselas (Bélgica).
Chantal se apartó de sus padres luego de que fuera envuelta en el judicio de la Carretera Interoceánica Sur, tramos 2 y 3, por haber recibido como anticipo de legítima (adelanto de herencia), en diciembre del año 2000, la residencia de la calle Los Olivos N° 183, urbanización Camacho, en La Molina, un predio que luego revirtió a sus mismos progenitores, en octubre del 2013.

Este distanciamiento fue corroborado el sábado 1 de agosto por la propia Eliane Karp, cuando anunció en televisión que los restos de su progenitora no podían ser sepultados en Bélgica, porque no había ningún familiar cerca. ‘Yo no puedo ni deseo hablar de nuestra hija, porque esa es su decisión. La pueden entrevistar, buscar ustedes’, dijo a periodistas.
Chantal Toledo Karp- licenciada en el 2005 en la Escuela de Economía de Toulouse, en París (Francia)- asomó a las portadas de los medios en agosto del 2013, cuando la Comisión de Fiscalización del Congreso decidió levantarle el secreto bancario, bursátil y la reserva tributaria, debido a que su nombre aparecía en un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), en una investigación por las compras inmobiliarias de su abuela.

