José María Balcázar quedó expuesto al apedreo político una vez que cerró la puerta a excarcelación de golpista Pedro Castillo.

A las 10:10 de la mañana del martes 28 de julio, el presidente encargado José María Balcázar Zelada (83) salió con gesto adusto de Palacio de Gobierno rumbo al Congreso de la República para dejar en portería la banda presidencial que cuatro horas después sería impuesta a la primera presidenta electa del Perú, Keiko Sofía Fujimori Higuchi (51).
Balcázar había participado antes en la Misa y Te Deum que ofreció en la Basílica Catedral el arzobispo de Lima, Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio (76), de donde retornó a Palacio de Gobierno para recibir por última vez los honores presidenciales del Regimiento de Caballería Húsares de Junín.
Los periodistas le hicieron una pregunta a boca de jarro: ¿Por qué no indultó a Pedro Castillo? Él respondió sobre el golpista de Puña, al que visitó varias veces en el penal de Barbadillo: ‘Yo creo que un gobierno democrático, elegido como corresponde, le tocará evaluar todos y cada uno de los casos políticos que se están diciendo y se están juzgando’.
Pero no era tan sencillo, pues Balcázar Zelada había venido recibiendo un cargamontón político para que concediera a Castillo el indulto o el derecho de gracia, incluso con la abierta oposición del ministro de Justicia, Luis Enrique Jiménez Borra (49). Uno de los más interesados fue el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón Rojas, según su propia confesión.
Y mientras se cerraban las posibilidades de su excarcelación, José Pedro Castillo Terrones (56) empezaba a desesperarse, a tal punto que tuvo que ser asistido por médicos y enfermeros en su celda del primer piso del penal de Barbadillo, ahora que encara la posibilidad de tener que cumplir su condena de 11 años, 5 meses y 15 días de prisión por delito de conspiración para la rebelión.

El fallido golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022 lo obliga ahora a cumplir su condena hasta el 21 de mayo del 2034, mientras su esposa, la tacabambina Lilia Ulcida Paredes Navarro (53) permanece asilada en México, bajo el ala protectora de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (62).
El último intento real por librar de los barrotes a Pedro Castillo lo hizo Balcázar el domingo 19 de julio, mientras los limeños seguían la final del Mundial de EE.UU. 2026, pues afirman que sus asesores le dijeron que tendría el mismo efecto distractor de la Nochebuena en el indulto de Pedro Pablo Kuczynski (87) a Alberto Fujimori. La oposición llegó de su ministro Jiménez Borra.
Esto coincidió con la extraña licencia de tres días que pidió- entre el lunes 20 y el miércoles 22 de julio- el jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio de Justicia y también presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales, Magno Abraham García Chávarri, en cuyas manos estaba la papa caliente de la excarcelación.
Ese grupo de trabajo había pedido, el miércoles 15 de julio, información al Registro Nacional Judicial (Renaju) sobre la situación penal de Castillo Terrones, en un documento que fue firmado por Michael Quispe Romaní, como director del grupo técnico.
Después de abandonar Palacio de Gobierno, a las 10:10 de la mañana del martes 28 de julio, José María Balcázar se refugió en su departamento del cruce de las calles César Vallejo y Mateo Pumacahua, en Lince. Luego de eso la tierra pareció habérselo tragado, sobre todo porque algunos castillistas pasan por su cuadra y le gritan de todo.
