LA ‘OUIJA’ DEL ‘DOC’

El ‘Doc’ vestía aquella noche una camisa blanca Christian Dior de 250 dólares- como las 1,200 que le incautaron en el departamento de ‘Trini’, en San Isidro- y un terno de corte inglés de 1,500 dólares- como los 60 que se llevaron de la casa de Playa Arica, donde vivía con ‘Jackie’. La corbata azul con círculos blancos marca Ricci, de 80 dólares, completaba el atuendo de aquella medianoche especial, en su celda-palacio de la Base Naval.
Afuera se oía el feroz embate de las olas, lo que contrastaba con el silencio sepulcral de la pieza, donde la ‘Pollito’ había dispuesto una gran mesa circular de madera sin clavos, sobre cuya superficie esparció las letras del abecedario, los números del 0 al 9 y los adverbios de afirmación y negación ‘Sí’ y ‘No’. Sí, era una tabla ‘ouija’ de gran tamaño, en cuyo centro la antigua secretaria todo-terreno del ‘Doc’ terminó por colocar con solemnidad una copa Bormioli Rocco volteada de cabeza.
El ‘Doc’ no olvidaba que la ‘Pollito’ era la misma que en el 2005 lo había acusado de pagos clandestinos a Charles Álvarez y Dulio Loza, y de la entrega de un valioso collar a Laura Pozo. Cosas de Inteligencia, pensó, mientras veía a su reinventada asistente santiguarse una y otra vez ante un improvisado altar recargado de estampas religiosas.
– ¡Apura, carajo!- le dijo el ‘Doc’- Ya sabes que el ‘Chino’ se acuesta temprano… ¿O quieres terminar en la playa La Tiza?
La ‘Pollito’ palideció, no tanto por la amenaza del ‘Doc’, como por aquel humillo que empezó a integrarse en una silueta harto conocida a un lado de la mesa. Se dio cuenta que había perdido los papeles, cuando estrujaba la cara de su antiguo mentor, quien terminó por librase de su abrazo después de dislocarle un nudillo.
– ¡Señor presidente, con el respeto que siempre me ha caracterizado…! ¿Es usted?- dijo el ‘Doc’, tratando de recomponerse.
– ¡Soy inocente!- respondió el espectro con aspaviento, para que no quedara duda de su identidad o, por lo menos, de la que algún día había tenido en este lado del mundo.
El ‘Chino’ cobraba forma en una suerte de holograma que iba y venía, vestido con el terno azul marino con el que se presentó en el programa ‘Trampolín a la Cana’ de Ferrando (con el auspicio de Pimienta Sibarita y Vámonos con Faucett), luego de la captura de ‘La Hiena’ Guzmán, en septiembre de 1992.
El ‘Doc’ se enderezó el nudo de la corbata, se acomodó el reloj de oro macizo Patek Philippe, se ajustó los gemelos de brillantes y se frotó las manos con vigor, esparciendo el aroma inconfundible del Van Cleef Arpels que en una ocasión le había regalado el hoy descarnado jefe de Estado.
– Señor presidente… Vamos al grano: ¿quién será elegido jefe de Estado el domingo 12 de abril? ¿Será por fin Keiko o comeremos chicharrón de sebo con ‘Porky?
El ‘Chino’ no contestó de inmediato, pues observaba con detenimiento los movimientos que hacía su interlocutor con las manos, juntando los dedos medio y anular, una posición obviamente estudiada por incómoda, que ha quedado misteriosamente perennizada en retratos de personajes antiguos como la Mona Lisa.
– ¡Señor presidente! ¿Ganará la ‘K’ o la ‘R’?- apremió el ‘Doc’, mientras veía que la imagen del ‘Chino’ se desvanecía casi por completo- ¡Mire que mañana son las elecciones!
– Vea usted, doctor…- dijo con voz metálica el espectro, antes de que el ‘Doc’ lo interrumpiera.
– ¡O saco más videos de Kenji con ‘Puñete’!
– ¡Que no fue ‘Puñete’! ¡Fue ‘Tauro’, doctor!
– ¡Como sea! ¡Tiene que decírmelo ahora, antes que amanezca y las calaveras vuelvan a su tumba!
– ¡Se lo diré, si eso es lo que quiere… Porque nada que haga podrá torcer ese rumbo!- mencionó el ‘Chino’, observando en su muñeca los rezagos ectoplásmicos de un Rolex de oro similar al que uso Mamani para grabar a su hijo Kenji, cuando intentaba reanimar políticamente a PPK.
Entonces lo que quedaba del ‘Chino’ desaparecó por un buen rato para volver a aparecer más tarde, ya fuese al final de un corredor mal iluminado o en la escollera que hacía de rompeolas a la cárcel. Finalmente se ubicó de nuevo a un lado de la mesa, donde estaba el ‘Doc’ y la ‘Pollito’, para decir:
– ¡El ganador de las Elecciones Generales 2026 será…!
Al ex mandamás de los servicios secretos se le aceleró el corazón, como cuando ‘Jackie’ hacía una sesión de fotos en la casa de Playa Arica… Buscó a su colaboradora en la penumbra de la pieza para que le alcanzara una Clonazepam, pero la halló debajo de la mesa, mordiéndose las yemas de los dedos, pues de las uñas ya no quedaba nada.
– ¡Parece que alguien arrastra cadenas!- dijo la mujer, con los ojos desorbitados, señalando las rejas de la entrada.
El sonido lejano de borceguíes llamó la atención del ‘Doc’. Parecían guardias llegando, como hacían todos los días a las 6:00 de la mañana. ¿Pero a esa hora? Las rejas se abrieron con un lamento boliviano para que entrara media docena de custodios con camuflajes y pasamontañas. El que parecía el jefe, le dijo:
– Vamos, ‘Doc’… Te mudas ahorita a Ancón-II.
