En días pasados, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) nos regaló la resolución N.º 000157-2025-DNROP/JNE. ¿El veredicto? Improcedente la denuncia contra el partido de Martín Vizcarra, Perú Primero. ¿El mensaje? Si haces trampa para inscribir tu partido, no importa. Lo importante es hacerlo rápido y que el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) lo selle. Después de eso, ni el Papa peruano ni la más celosa Corte terrenal pueden sacarte de carrera.
Y no fue el único premiado: la resolución también favorece a los flamantes partidos Progresemos y Primero la Gente. ¿El común denominador? Presuntas firmas falsas, comités que nadie vio y una legalidad que se vuelve ciega, sorda y muda. Si entraste al registro, felicidades: la democracia te recibe con alfombra roja, diploma y total impunidad.
La jurisprudencia citada es tan útil como un extintor en el Titanic. Según el JNE, el ROP no puede deshacer lo que hizo, aunque lo haya hecho mal. Qué reconfortante saber que la legalidad tiene fecha de caducidad… como el yogurt.

El nuevo presidente del ente electoral, Roberto Burneo, llegó con bríos. Hoy, esos bríos parecen haber sido archivados junto a las denuncias incómodas. Sería saludable que el señor Burneo nos explique —con la transparencia que pregonó en su juramentación— cómo se protege la democracia dejando sin castigo el uso de firmas falsas. Lo conminamos, desde aquí, a dar la cara. ¿Dónde está el carácter reformista que prometió? ¿O ya fue absorbido por la burocracia que todo lo apaga?
Así que, jóvenes políticos, tomen nota: firmen lo que quieran, inventen bases en Plutón, y mientras el ROP lo apruebe, tienen pase libre. ¿Legalidad? ¿Ética? Por favor. En el Perú, el verdadero partido que siempre gana se llama Hecho Consumado, y su himno nacional es el silencio del sistema.
